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18/01/2012
 Sobran los argumentos que demuestran que la explotación minero - energética  es letal para el medio ambiente y profundiza la pobreza. Sin embargo, no hay quien haga entender al gobierno y a los empresarios colombianos que la preservación de la vida está por encima de su ambición de riquezas. Por eso, las organizaciones sociales de Antioquia se preparan este año para hacerle frente a este reto.

 

Hay que redundar


El 70% de la energía que consume el país es hidráulica, aunque hay suficiente carbón para producirla térmicamente. Lo que pasa es que también la hidrografía colombiana es de las más ricas del mundo y de ella el norte y el oriente antioqueños constituyen, tal vez, el mayor potencial hídrico convirtiéndolas en las regiones más productoras de energía en Colom bia. Hoy existe una sobre instalación de potencia eléctrica de 4.761 megavatios, según el Banco de Iniciativas para el desarrollo de Antioquia (Bird). El potencial hidroeléctrico del departamento asciende a 23.947 megavatios, lo cual lo proyecta como posible gran exportador.

Por otro lado el potencial minero inexplorado en Antioquia ha despertado el interés de muchos empresarios en los últimos años, dado que los precios de los minerales siguen subiendo. Antioquia posee la mayor reserva de oro en el país; según leyenda popular, Antioquia es vocablo indígena que significa “montaña de oro”. Si sumamos estos dos potenciales, es fácil comprender el interés que ha despertado el departamento en todo el mundo. Es que la demanda mundial de energía crece tan rápido como el desabastecimiento de agua: 80 países ya tienen escasez del líquido. Por lo demás, la minería a gran escala requiere cantidades grandes de energía y agua, lo que establece en la región el matrimonio perfecto para el capital internacional: agua y oro en grandes cantidades.


Las condiciones están preparadas para el gran capital


Empresas Públicas de Medellín- EPM ya exporta energía a Ecuador y Panamá, ha hecho inversiones  estratégicas recientes en el sector eléctrico en Guatemala y El Salvador; en Panamá actualmente construye una hidroeléctrica en donde se enfrenta a graves conflictos ambientales y étnicos. Esta empresa tiene como meta lograr en 2015 ventas por 5.000 millones de dólares, atendiendo un mercado global de 4,7 millones de clientes, 1,6 millones en el exterior y 3,1 en el país. Otra empresa antioqueña de sistemas de infraestructura lineal de energía, ISA o Interconexión Eléctrica S.A., tiene ingresos por 3,5 billones de pesos, posee una red de transmisión eléctrica de unos 39.000 kilómetros, desplegada en Colombia, Perú, Bolivia y Brasil, e interconexiones entre Venezuela y Colombia, Colombia y Ecuador, y Ecuador y Perú. Su participación en el mercado es 80% en Colombia, 77% en Perú, 35% en Bolivia y 17% en Brasil.

Antioquia, además de ser el primer productor de energía hidráulica del país, por encima de Cundinamarca, es el principal productor de plata, el segundo en materiales para la construcción con 19,5 % del PIB nacional del sector, el sexto mayor productor de carbón y extrae cerca del 70% de oro del país. Por eso es el departamento más pedido en concesiones para la minería a gran escala, y una de las nuevas estrellas mineras del mundo, según las 500 compañías más grandes del sector.

Elaborado en 2005, el proyecto gubernamental «Visión 2019, Colombia País minero» se centra en hacer del Estado colombiano un referente mundial, y pretende que el distrito minero del Nordeste antioqueño sea el principal distrito minero nacional de oro, pasando de extraer 21.977 kg de oro en 2005 a 88.382 kg en 2019, según dice la Unidad de Planeación Minero Energética. El proyecto también plantea que la producción colombiana de carbón pasará de los 73 millones de toneladas a 124 millones en 2014, y en los próximos diez años habrá 12.500 millones de dólares en inversiones dedicadas a ampliaciones y nuevos proyectos de carbón. Hoy Antioquia no sólo está concesionado para proyectos mineros: en 2008, de las 158 microcentrales hidroeléctricas para todo el país se planearon 50 en el oriente antioqueño y más de 12 centrales. Se calcula que se necesita aproximadamente 50 mil hectáreas de tierras para inundarlas.

El panorama nacional muestra que entre 2004 y 2011, los títulos de explotación inscritos ante el Ingeominas pasaron de 2.056 a 5.903, pero muchos fueron otorgados en áreas de reserva o páramo. El gobierno nacional, mientras tanto, suspendió hasta febrero de 2012 la recepción de solicitudes, pues a comienzos de 2011 había 19.929 solicitudes en curso que superaba la capacidad operativa de la entidad.


De que les sirve tanta riqueza a los antioqueños


Las zonas en donde se construyeron hace cerca de 40 años las grandes hidroeléctricas hoy cuentan con una población que sufre extrema pobreza y desnutrición; tienen ingresos promedio mensual de 200 mil pesos por familia, de acuerdo con la información obtenida por el Equipo Departamental de Servicios Públicos y pobreza de Antioquia. En la mesa energética del oriente antioqueño durante más de dos años se discutió la necesidad de llevar la energía a las zonas rurales, algunas de estas a menos de un kilometro de distancia de las represas. Prácticamente ningún municipio de los que reciben las mayores transferencias cuenta con agua potable ni alcantarillado, a pesar de los cientos de miles de millones que les ha llegado. Ni qué decir de los municipios mineros, no existe uno solo de ellos en donde existan condiciones de salud, educación e infraestructura que haga reconocer el desarrollo o progreso, todo lo contrario.

Las grandes empresas EPM, ISA e ISAGEN jamás se comprometieron con los colombianos ni con los antioqueños, siempre las razones económicas se impusieron a las necesidades de la gente, como cuando señalaron que llevar energía a las zonas rurales aisladas era muy costoso.

Las organizaciones sociales que piensan y resisten a esta problemática todavía tienen algunas discusiones sobre cómo abordar la situación. Algunas insisten en defender la pequeña minería y combatir aquella a cielo abierto, otras se oponen a toda forma de explotación de metales preciosos por considerar los procesos de extracción letales para el medio ambiente y las comunidades. Unas defienden como poco contaminantes las microcentrales y por eso se concentran en combatir las grandes hidroeléctricas, mientras otros insisten en que Colombia no necesita producir más energía eléctrica. En lo que sí existe acuerdo total es en que es necesario organizar procesos fuertes que puedan enfrentar  la propuesta del gobierno y las transnacionales que van a dejar el departamento y el país como una gran cloaca.

Por eso, en febrero 17 y 18 de 2012, liderado desde el nodo Antioquia de la Red de Hermandad y solidaridad con Colombia se realizará un seminario taller minero- energético y agrario con el que se pretende esclarecer mejor el mapa minero energético de Antioquia y desde los campesinos y mineros directamente conformar o consolidar la organización que pueda enfrentar de mejor manera la arremetida que se pretende impulsar desde las locomotoras de la muerte del gobierno Santos.

Source : Periferia Prensa Alternativa

 

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