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27/11/2014

Luzmina Ruano, dirigente del Congreso de las Pueblos de Colombia, recorre Europa para explicar la problemática de la violación de los derechos humanos de las comunidades de campesinos e indígenas en su país

Una luchadora contra las injusticias. Luzmila es una de las líderes más importantes que tiene el movimiento social colombiano en estos momentos. Ha participado en las luchas por la defensa de la tierra, por la soberanía alimentaria, por un nuevo modelo de desarrollo y por los derechos de las mujeres. Luzmila Ruano, dirigente del Congreso de los Pueblos de Colombia, recorre Europa para explicar la problemática de la violación de los derechos humanos de las comunidades de campesinos e indígenas en su país

Luzmila Ruano visita diversos países de Europa. Entre las actividades que realizará destaca su participación en la Asamblea del Congreso de los Pueblos-Capítulo Europa que se celebrará en Ginebra del 14 al 16 de noviembre.

¿Qué pretende con su visita a Europa?

El objetivo es dar a conocer las propuestas del Congreso de los Pueblos y explicar las problemática de las comunidades indígenas, afroamericanas, de las mujeres y los jóvenes en Colombia.

¿La comunidad internacional les da la espalda?

Colombia, como otras naciones de nuestro entorno, es la despensa de materias primas de los países desarrollados.Para obtener estos recursos, estos países influyen para que la legislación colombiana acepte sus abusos. Por ejemplo, hay muchas leyes que facilitan el despojo de las tierras y que las multinacionales se queden con recursos naturales que son de los campesinos. Cada vez hay más concesiones mineras y energéticas con la excusa de que estos supone el progreso del país, cuando es todo lo contrario.

Mandan los intereses económicos de las grandes potencias sobre los derechos de las personas más vulnerables ¿no?

Claro. La ONU lo único que ha hecho es un informe sobre la violación de los Derechos Humanos en nuestro país, pero es solo papel mojado, no sirve para nada. Y mientras, las leyes siguen oprimiendo a nuestro pueblo. Recientemente se ha presentado la Ley de Tierras y Baldíos no garantiza nada a los campesinos que no tenemos tierras.

El Congreso de los Pueblos cumple cuatro años. ¿Cuál es el balance?

Muy positivo. Durante este tiempo hemos podido explicar nuestras propuestas para construir otro tipo de país. Además, se han ido incorporando a nuestro movimiento jóvenes, estudiantes y mujeres atraídos por nuestra oferta. Hemos servido para cohesionar el país y hemos logrado visibilizar la violación de los Derechos Humanos en Colombia.

De momento ya han logrado que el Gobierno se siente a negociar con ustedes.

Sí, nuestras movilizaciones en la calle y el paro agrario en mayo de 2013 han servido para negociar con el Gobierno. En ello estamos. Un portavoz del Estado se ha incorporado a la recientemente creada Cumbre Agraria, Étnica y Popular.

Y han paralizado la Ley de Semillas.

Esta ley obliga al campesino a cultivar unas semillas certificadas que solo venden las multinacionales.

El Congreso de los Pueblos aboga porque, como ustedes dicen, «el país de abajo» legisle.

Queremos una Colombia de la gente, que sus ciudadanos sean los dueños de la riqueza nacional, que el pueblo decida su futuro, no las multinacionales. Le pongo el ejemplo del agua: nosotros sabemos gestionar ese bien pero llega una multinacional y nos arrebata ese derecho. Lo que decimos puede parecer utópico, pero es nuestra obligación luchar, por nosotros y por las futuras generaciones.

¿El despojo es el principal problema de Colombia?

Sin duda. Los campesinos se ven obligados a abandonar sus tierras por los actores armados y se quedan si nada, sin un medio para poder subsistir con sus familias y han de huir a las ciudades.

Y allí aún son más pobres...

Es gente que no sabe ni leer ni escribir y que en las ciudades no tienen posibilidad de encontrar trabajo. Hasta para la construcción se pide un título de bachiller... Sus hijos, además, caen en las mafias que trafican con droga y entran en un mundo de violencia.

¿No hay una posibilidad cercana de que las cosas cambien en Colombia?

Al menos el Gobierno ha reconocido a nuestro movimiento. Estamos construyendo una gran resistencia a las multinacionales e insistimos cada vez más en la denuncia de las violaciones de los Derechos Humanos. El cambio de presidente, por ahora, no se nota. Siguen los despojos. La excusa es el progreso pero cada vez hay más pobreza en Colombia. La Unión Europea da 36.000 millones de euros para invertir en el campo. El Gobierno se esfuerza por ofrecer garantías para que se invierta en Colombia y que eso servirá para acabar con la pobreza. Pero eso no es verdad, hasta la ONU en un documento dice que ha aumentado. En Guajira, por ejemplo, una multinacional quiere cambiar el curso de un río porque le conviene para sus intereses sin reparar en que su acción lo único que traerá es pobreza.

Author
Levante