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TROUS DE MÉMOIRE

Trous-de-mémoire es un proyecto de teatro-foro sobre el extractivismo. Extract-ti-vicio. ¿De qué estamos hablando? Se trata de la extracción intensiva de recursos naturales, de petróleo, de minerales, de gas…. Que serán vendidos en los mercados, habitualmente internacionales. Un asunto de economía, pero estos recursos se encuentran en territorios que alojan seres vivos. Presentes a través de la historia de este territorio llamado Quebec y a la escala internacional, los grandes proyectos extractivistas no cesan de multiplicarse en función de las cotizaciones del mercado.

https://pasc.ca/fr/article/les-impacts-sociaux-et-environnementaux-de-lextractivisme

La pieza de teatro-foro fue presentada en 2014 y 2015 en varios lugares de la provincia de Quebec a comunidades afectadas por proyectos extractivo o sensibles a la cuestión. Ver : https://www.youtube.com/watch?v=M1K7IreAjas&t=3s y https://vimeo.com/105698347

El proyecto Trous-de-mémoire nace de una alianza entre el Proyecto de acompañamiento solidaridad Colombia – PASC, Daviken Studnicki-Gizbert, profesor de historia en la Universidad McGill, y el Grupo de Investigación sobre la Minería Canadiense en América Latina de la misma universidad – MICLA.

El cuenta Trous de mémoire : https://vimeo.com/107267806

 

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AGROCARBUROS

El PASC fue fundado en 2003 para acompañar a comunidades afrodescendientes y mestizas del departamento del Chocó. En los primeros años, las estancias de acompañamiento del PASC se efectuaron en su totalidad en las Zonas Humanitarias de las cuencas del Jiguamiando y del Curvarado en el Bajo Atrato. La primera campaña del PASC contra los agrocarburos está directamente ligada a la historia de estas comunidades

En 1997, bajo el pretexto de la presencia de la guerrilla de las FARC-EP en la región, una vasta operación militar llamada “Operación Génesis” fue desplegada en el departamento del Chocó bajo el mando del General Rito Alejo del Rio Rojas de la Brigada XVII de la Armada nacional. Las comunidades de los ríos Jiguamiando, Curvarado y Cacarica estaban entre las cientos de comunidades del Bajo Atrato que fueron víctimas de desplazamiento forzado y debieron huir de sus pueblos. A partir de 1999, en diferentes etapas, las comunidades comenzaron a retornar gradualmente a sus territorios ancestrales y se declararon población civil en resistencia, reclamando su derecho a la vida, al territorio, a la autodeterminación, a la justicia y a la dignidad. Ellas obtuvieron el reconocimiento de su título colectivo de propiedad en 2001 según la ley 70 que protege los territorios ancestrales de las comunidades afrocolombianas. Después de su retorno al territorio, las comunidades se organizaron en Zonas Humanitarias y Zonas de biodiversidad, y se dotaron de mecanismos de acompañamiento nacional e internacional.

En 2006, se calcula que alrededor de 15 000 hectárea de bosque de las cuencas del Jiguamiando y del Curvarado habían desaparecido, dejando espacio al monocultivo de palma africana. Después de quince años de lucha, las comunidades en resistencia civil de las cuencas del Jiguamiando y del Curvarado obtuvieron en un fallo de la corte constitucional la orden de restitución de sus tierras, ilegalmente ocupada por las mega plantaciones. Aún así, hoy en día estas comunidades siguen su lucha para recuperar la totalidad de su territorio, puesto que una parte de los monocultivos de palma parece quedarse allí para quedarse.

Para saber más : https://pasc.ca/fr/article/justicia-y-paz-choco

El aceite extraído del fruto de la palma africana es uno de los más consumidos en el mundo. Muy utilizado por la industria agroalimentaria por su bajo costo, se puede encontrar en numerosos productos sobre los estantes de nuestras tiendas. Este sirve también para la fabricación de agrocombustible. Los agrocarburos son obtenidos a partir de plantas oleaginosas (como la palma africana, la canola o la soya) o de etanol, proveniente de la fermentación de celulosa contenida en los vegetales (tales como el maíz, la caña de azúcar o el trigo).

Biodiesel, biocarburos, agrocarburos… Palabras que evocan valores ecológicos ligados al desarrollo sostenible. Nada más lejos de la realidad. De un punto de vista ecológico, los agrocarburos producen más gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles, adicionalmente son producidos por una agroindustria que privilegia los monocultivos intensivos, grandes consumidores de productos químicos y responsables del empobrecimiento de los suelos. Ello sin contar que en muchos casos, las plantaciones de palma africana fueron impuestas luego de la deforestación de inmensas extensiones de bosque tropical húmedo y sobre tierras a menudo robadas a campesinos, que son transformados en obreros agrícolas.

Por estas razones entre otras, este tipo de monocultivo pone directamente en peligro la soberanía alimentaria, la biodiversidad y las reservas de agua potable, en resumen, acelera la crisis ecológica y la destrucción del pequeño campesinado. Si esta nueva ruta hacia el Oro verde permite a los magnates de la energía dotar a su búsqueda de beneficios de un sello “ecológico” o “sostenible”, su objetivo se mantiene, sin embargo, el mismo: proporcionar a las sociedades de (sobre)consumo la energía necesaria para continuar el ritmo desenfrenado de producción actual. Según la ONG GRAIN, «para los hombres de negocios como para los hombres políticos, los agrocarburos representan ciertamente una de las energías “renovables” más aceptadas debido a que puede ser fácilmente integrada en las economías basadas en el petróleo que existen actualmente. » La respuesta a la crisis energética consiste en repetir el escenario del petróleo: explotación intensiva, destrucción medioambiental, colonización de territorios campesinos, incluso guerras imperialistas por el control de territorios estratégicos.