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02/10/2011

 

Otro de los ejes temáticos, abordados el 1 de octubre en el marco del Congreso Nacional de Tierras, Territorios y Soberanías, fue el relacionado con la Economía Campesina, Economías Propias y Populares, y Soberanía Alimentaria.

 

Este eje, que contó con seis mesas de trabajo, dividió la discusión en tres momentos: el análisis del contexto, los conflictos en la comunidad y las propuestas para mandatos.

 El contexto en que se encuentra el país fue caracterizado a partir del aporte hecho por campesinos, afro-descendientes, indígenas y sectores urbanos. La discusión desde las diferentes miradas giro en torno a la problemática que sufre hoy el pueblo colombiano en términos de la economía. Se destacaron las nociones individualistas que imponen los monopolios agricultores, la pérdida de prácticas ancestrales y la transformación de la mano de obra campesina, dejando la producción autónoma para la propia familia para dar paso a jornaleros endeudados que trabajan para la agroindustria, la cual promueve monocultivos para exportación sin preocuparse por el abastecimiento del campesino.

Mural en UniValle de Economia Campesina

 Varios participantes señalaron que otro obstáculo grande en producir una economía propia es el ordenamiento territorial impuesto por el gobierno nacional, a través de Plan Nacional de Desarrollo y los modelos neoliberales de desarrollo impuestos por organismos como el Banco Mundial, que favorecen los grandes terratenientes. El 1,6% de los grandes propietarios, según el Informe de Desarrollo Humano, tienen el 28.5% de la tierra. Los Tratados de Libre Comercio han impactado cientos de miles de familias que no pueden competir debido a los subsidios que reciben los productores de otros países. El libre comercio también ha facilitado la entrada de maquinización desde afuera, lo cual implica un cambio de modelo productivo que no es posible para muchos pequeños agricultores.

 Según la Comisión Política del CNTTS, desde la apertura económica que se impone con el gobierno de Cesar Gaviria, se ha duplicado la importación de productos agropecuarios en Colombia, y como resultado el 80% de habitantes rurales no disponen del ingreso necesario para acceder a una canasta básica de alimentos. Entre 2000 y 2009, según el Informe de Desarrollo Humano 2011, la concentración de la propiedad aumentó en 23 de los 32 departamentos de Colombia. Varias leyes que obligan al campesino a someterse a controles y tecnologías que impiden la producción de agricultores y productores pequeños, han debilitado la pequeña economía campesina de subsistencia. La ley de semillas, o resolución 970, impone requisitos de control y registro de todas las semillas que se producen, propiciando una concentración de poder y control de las semillas e insumos de la producción en manos de las multinacionales, las cuales en su mayoría están produciendo transgénicos que representan un impacto ambiental grave, además de ser dañinos para la salud humana.

Relatores y palabreros de Economia Campesina

 Las delegaciones no solo propusieron varios temas para confrontar y rechazar, sino que a partir de sus exigencias y sueños se construyó una visión de un mejor país. Desde Antioquia se propuso un país visto desde lo local, desde la comunidad, exponiendo que la construcción de un nuevo país tiene que ser de abajo hacia arriba y no viceversa, y una universitaria de Bogotá planteó la necesidad de la integración de campo y ciudad para poder organizar no solo la producción, sino el consumo.

 De la misma manera, un delegado de Nariño manifiesta que no basta solamente exigir sino que es necesario actuar, para lo cual se debe recurrir a la desobediencia civil en contra de la ley de semillas, como una forma de mantener la diversidad y construir el abastecimiento de semillas. En tal sentido, se manifiesta, la necesidad de producir la alimentación que se requiere, partir del el potencial productivo existente: si estamos en contra del consumo de azúcar, nos toca fortalecer nuestra producción de panela, puesto que los productos importados afectan nuestra salud y no nos nutren. Otros integrantes manifestaron la importancia de sistemas agroecológicos, tierras colectivas y la construcción de identidad campesina y planes de vida. Tenemos que pensar como un pueblo – indígenas, afro-descendientes y mestizos – e integrar nuestras experiencias para desarrollar una educación integral a formar nuevos líderes, fue uno de los consensos de los participantes.

 En las horas de la tarde, las seis mesas de trabajo en plenaria discutieron y debatieron los mandatos, los cuales se ratificarían el día siguiente. Al respecto, se refirieron a como la producción agropecuaria y el uso del suelo deberán ser enfocados a cubrir la demanda interna alimentaria y no estar supeditada al mercado global, para lo cual no se permitirá la aprobación y ejecución de Tratados de Libre Comercio que acaba con la producción del campo, generando mayor dependencia de alimentos externos y desplazamientos de los territorios.

 Otro aspecto que reafirmaron fue la identidad, los saberes y el papel del campesino como sujeto político y actor fundamental en la construcción de país, destacando la soberanía alimentaria como una estrategia de unidad territorial urbano-rural y de articulación de las diferentes propuestas y dinámicas de economía propia.

 Mandataron la construcción participativa de una ley de reforma agraria que permita la desconcentración de la tierra, que colectivice los medios de producción y evite la generación de conflictos entre los diferentes grupos sociales. Mandataron la necesidad de la consulta previa libre e informada con las comunidades en cuanto a megaproyectos que afectan la soberanía alimentaria y no solo para comunidades indígenas o negras sino a la comunidad en general.

Mandataron la importancia de rescatar el valor cultural de las plantas y los saberes milenarios para fortalecer su uso ancestral y establecer medidas de control local, que eviten el uso de cultivos con fines de narcotráfico o usos que nos priven de su beneficios, con el fin de rescatar el saber de plantas medicinales para construir una autonomía de sistemas medicinales que confronten las multinacionales farmacéuticas.

 Mandataron la construcción de un sistema económico propio que articule las diferentes dinámicas y experiencias de los pueblos y sectores, que promueva el autoabastecimiento y el fortalecimiento de las economías locales y las relaciones directas que vinculen a productores y consumidores: unos mencionaron ferias y trueques como manera a promover el sistema económico propio.

 También se manifestó la necesidad de construcción participativa de procesos de formación propia que responda a la vida y los sueños, fortalezcan la identidad, tejidos y movimientos sociales en función de la economía propia, en donde se incluyan estrategias que promuevan la investigación a nivel local para la innovación tecnológica, que fortalezca los conocimientos locales y el mejoramiento de los procesos de producción, transformación y consumo, en respeto y armonía con la madre tierra. Al igual que enfocar la recuperación, conservación, distribución y siembra de las semillas y los saberes que se tejen en torno a ellas, y su defensa frente a las políticas de certificación y privatización, consolidando territorios libres de transgénicos y agroquímicos.

 

 

 

Author
Rachel Dickson