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17/06/2010


 MARMATO. COLOMBIA: un pueblo con 474 años de tradición será destruido.

El Comité Ejecutivo del Consejo Regional Indígena de Caldas (CRIDEC), siguiendo el mandato del IX Congreso del Pueblo Indígena de Caldas, celebrado en Supía entre el 30 de abril y el 2 de mayo de 2010, y la comunidad marmateña, representada en el Comité Cívico Pro Defensa de Marmato y el Comité por los Derechos de los Marmateños

DENUNCIAMOS

ANTE LAS INSTITUCIONES Y ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS DEL ESTADO, LAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y POPULARES, LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS Y AMBIENTALES, ONGS Y A LA OPINIÓN PÚBLICA EN GENERAL QUE:

Después de cinco años de incertidumbre, las compañías multinacionales reconocen públicamente que su decisión es desaparecer el pueblo de Marmato, pueblo minero del occidente del Departamento de Caldas en Colombia, con el fin de hacer explotación a cielo abierto del oro de la montaña en la cual se encuentra asentada esta población desde hace 474 años, proyecto que cuenta con el aval y el apoyo activo del Gobierno colombiano.

Desde el 3 de diciembre de 2009, en entrevista con el periódico La Patria de Manizales, el presidente para Colombia de la compañía multinacional canadiense MEDORO RESOURCES LTD, Juan Manuel Peláez, dictó la sentencia de muerte para Marmato:  “Buscamos probar reservas para hacer explotación a gran escala, y para eso necesitamos el pueblo”.



EXIGIMOS

  • Suspender inmediatamente todas las actividades de la compañía MEDORO RESOURCES en Marmato, para proteger la vida de sus habitantes y mientras se aclaran las enormes dudas de este proyecto;
  • Preservar la existencia del pueblo de Marmato en su ubicación actual, respetando su integridad étnica, social, cultural y económica, así como su carácter de patrimonio cultural e histórico de la nación;
  • Respetar los derechos de la población indígena y negra de Marmato;
  • Descartar la explotación a cielo abierto de la montaña de Marmato y veredas adyacentes
  •  Darle cumplimiento al Decreto 2223 de 1954 que reservó la zona alta de la montaña de Marmato para la minería de subsistencia.

 

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

Hasta ahora, y desde 2005, cuando ingresó a la región otra compañía canadiense, Colombia Goldfields, tanto la compañía como el Gobierno le decían a la comunidad marmateña que como apenas se estaba en fase de exploración, no se conocía el potencial de oro (calculado de manera preliminar en 5 millones de onzas) y por tanto no se sabía si la explotación se haría a cielo abierto o de manera subterránea:

“La gerente del Proyecto Marmato de la Gobernación, Patricia Gómez, dijo que en la agenda no está un eventual traslado del pueblo completo por una exploración a cielo abierto. ‘Por ahora lo único que hay son especulaciones. No existe en la Unidad de Delegación Minera de Caldas, un proyecto radicado por la Compañía Minera de Caldas que indique que va a hacer exploración abierta porque apenas está en la fase de exploración’” (La República, 1° de septiembre de 2008).

Mientras tanto, la Gobernación de Caldas urgía a la gente de Marmato a desocupar el pueblo porque la montaña estaba en riesgo inminente de derrumbarse.

La Colombia Goldfields exploró por dos años y se quebró a finales de 2008, pero alcanzó a diagnosticar no sólo que la montaña de Marmato tenía más oro del calculado sino que la veta era tres veces más grande, extendiéndose hacia la vereda de Echandía y hacia el municipio vecino de Caramanta (Antioquia). Los hallazgos atrajeron a la compañía Medoro, la cual compra en diciembre de 2009 las minas que tenía la Goldfield en la parte alta de Marmato, y en febrero de 2010 también adquiere la parte baja de la montaña que venía explotando la compañía colombiana Mineros Nacionales, S.A.

Consolidadas estas operaciones, la compañía MEDORO revela la magnitud del negocio que acaba de cerrar:

“7, 49 millones de onzas es la cantidad de oro que Medoro estima para las minas de Marmato. Esto incluye la parte alta, la baja y la vereda Echandía. Según Juan Manuel Peláez, presidente de la compañía en Colombia, ‘representan un incremento aproximado de 700 mil onzas sobre los reportes previos’” (La Patria, 2 de mayo de 2010).

Para desarrollar el proyecto, la compañía Medoro instaló en Marmato una ONG con la finalidad expresa de preparar a la población para cambiar su vocación minera por agrícola. Dice La Patria del 2 de mayo que la compañía

“le encomendó a CETEC [Corporación para Estudios Interdisciplinarios y Asesoría Técnica], la organización de la comunidad, de cara a la explotación a cielo abierto.

“El Director de la ONG informa que el plan estratégico consta de tres puntos. El primero, por ahora, es restaurar el empleo en las minas, algo que durante la exploración de Medoro puede alcanzar las 300 plazas.

“En segundo término se propondrán proyectos agropecuarios de cara al futuro. Y el tercer punto tiene que ver con la capacitación para la minería a pequeña escala. ‘La minería a cielo abierto no significa que desaparezca la pequeña minería. La idea es que durante la etapa de exploración los mineros se capaciten para que luego puedan vincularse a un proyecto minero tecnificado’.

“El Director concluye: ‘Todos los proyectos agropecuarios preparan un escenario de salida. Es decir, cómo quedará Marmato sin el oro’".

La misma edición recoge la reacción del Alcalde de Marmato, quien acepta el proyecto con reservas, así como el rechazo al mismo por parte de la comunidad, que considera que Marmato es algo más que una mina:

“El alcalde Uriel Ortiz Castro manifiesta que asume este punto con reservas. ‘Cambiar la tradición de un municipio no es fácil. El recurso que se obtiene de la minería es diferente al que se adquiere de la agricultura. Lo veo con angustia, pero hay que hacerlo’

"Agrega que a pesar de haberse reunido con representantes de Medoro unas cuantas veces, ellos aún no le presentan formalmente el proyecto. ‘Tienen que presentárselo a la comunidad y a las fuerzas vivas del pueblo ante la expectativa que hay’.

“Y Yamil Amar, Presidente de la Junta Cívica Prodefensa de Marmato, concluye con un tema que da para una reflexión más amplia: ‘si la gente nació y creció con una iglesia al lado, con una escuela, con una alcaldía, no se las pueden quitar de la noche a la mañana. Se destruirá un pueblo con 474 años de tradición’".

Frente a la situación planteada, la comunidad marmateña y los indígenas de Caldas, reiterando nuestra constante posición desde hace 5 años,


AFIRMAMOS

Que nuestro pueblo no son solo unas minas ni sus habitantes solo aquellos poseedores de minas y otras fuentes de trabajo. El pueblo marmateño somos la gente que hemos vivido en él y sentimos por él un afecto que no podemos medir en dinero: El paisaje que observamos, las calles empedradas que transitamos, la singular arquitectura que caracteriza nuestro pueblo, los vecinos con quienes construimos solidaridad, las historias que nuestros viejos cuentan a los jóvenes sobre un pasado antiguo de historias cruzadas de indígenas, afrodescendientes y blancos, los mineros y barequeros que desde siempre sabemos extraer el oro de la montaña, los arrieros que hacen posible el transporte de materiales por nuestros escarpados caminos, los campesinos e indígenas que desde nuestras veredas nos abastecen con sus productos agrícolas, y por tanto


RECHAZAMOS

PRIMERO: El etnocidio que el Gobierno colombiano pretende consumar en Marmato, porque la montaña que se pretende derrumbar para explotarla a cielo abierto, no es un terreno baldío y deshabitado, sino un casco urbano, y más allá de esto, un pueblo de ocupación ancestral indígena y de 474 años de existencia colonial y republicana; habitado, de acuerdo con el censo del DANE de 2005, en su mayoría por población negra (56.5%) e indígena (16.7%), esta última organizada en el Cabildo Indígena de Cartama; y un pueblo que ha forjado su identidad cultural alrededor de la minería y de un poblamiento urbanístico singular que le ha valido el nombre de “pesebre de oro de Colombia”.

SEGUNDO: La destrucción de un Patrimonio Cultural e Histórico de la Nación, no sólo por su aspecto físico, sino porque Marmato tiene una enorme importancia histórica para los colombianos y para Suramérica en general, puesto que una parte de su producido en oro financió la Guerra de Independencia y sus minas fueran dadas como garantía de los empréstitos que el gobierno de Bolívar y Santander adquirió con los bancos de Inglaterra para financiar la campaña del Perú y para asegurar el funcionamiento inicial de la Gran Colombia. En otras palabras, sin Marmato no existirían hoy, o por lo menos hubieran demorado mucho tiempo más en independizarse, Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú. Y 200 años después, justo para el Bicentenario de la Independencia, el pago que recibe es su extinción.

TERCERO: El descaro con que el gerente de una compañía multinacional de un país que otorga ayuda humanitaria a Colombia, como es Canadá, afirma que viene a tomarse y destruir un pueblo colombiano porque necesitan el oro que hay debajo; así como los Estados Unidos se tomaron hace 100 años a Panamá porque necesitaban el canal. Con la diferencia de que el canal se lo tomaron, pero Panamá quedó ahí; mientras Marmato desaparecerá.

CUARTO: La violación por parte del Estado colombiano de todas las regulaciones de las leyes colombianas e internacionales sobre explotación minera en cascos urbanos, en patrimonios culturales, y especialmente en territorios de comunidades negras e indígenas (el Ministro de Minas y Energía dejó claro en su visita a Marmato el 29 de julio de 2009 que no se desarrollará el proceso de Consulta Previa con la comunidad indígena de Cartama, violando el Convenio 169 de la OIT, argumentando que la consulta no se aplica en Marmato por tratarse de una explotación minera que lleva más de 500 años).

QUINTO: El trato cruel e inhumano que el Estado colombiano le ha dado a los habitantes de Marmato al aterrorizarlos con el derrumbe de la montaña, para forzar su desplazamiento, cuando la autoridad ambiental, CORPOCALDAS, ha certificado la solidez geológica de la montaña, y que el riesgo de desastre proviene del manejo inadecuado de residuos de las minas, motivado en que el Ministerio de Minas abandonó desde hace más de 10 años la vigilancia de la explotación minera. Igualmente cruel por parte del Estado es haber obligado a los mineros a utilizar “dinamita negra” artesanal, dejando una secuela de ciegos y mutilados, al aceptar las presiones de la compañía multinacional de no vender dinamita legal en la zona; así como es cruel obligar a cientos de mineros arrojados de sus empleos a meterse ilegalmente a los socavones mientras la compañía usa dinamita legal debajo de ellos

SEXTO: La autorización del Gobierno Nacional para agotar en 20 años un recurso natural no renovable, cuando su explotación con pequeña y mediana minería, y el laboreo artesanal, ha permitido durante cuatro siglos y medio el desarrollo de una cultura y una economía mineras de gran beneficio para muchas generaciones y para una extensa región del occidente de Caldas, acabando en una generación el sustento material y cultural de las generaciones futuras.

SÉPTIMO: La complicidad del Gobierno Nacional en la emergencia social que dejó en el Municipio de Marmato el paso y la quiebra de la compañía canadiense  Colombia Goldfield entre 2006 y 2010, con el cierre de minas, la destrucción de los molinos, el desempleo, la inseguridad, el desplazamiento forzado de la población, la destrucción del centro histórico, la crisis del comercio, las mutilaciones de mineros, etc.

 

¡SEGUIREMOS LUCHANDO POR LA DEFENSA DE NUESTROS TERRITORIOS ANCESTRALES

Y LA DIGNIDAD DE NUESTRO PUEBLO!

¡TODOS UNIDOS POR MARMATO!




COMITÉ EJECUTIVO DEL CRIDEC

JUNTA DIRECTIVA DEL COMITÉ PRO DEFENSA DE MARMATO

JUNTA DIRECTIVA DEL COMITÉ POR LOS DERECHOS DE LOS MARMATEÑOS
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