Projet Accompagnement Solidarité Colombie

CATATUMBO: Entrevista sobre situacion actual

7 Novembre 2007

Situación del Catatumbo -Norte de Santander- Colombia

Noviembre 2 de 2007

Entrevista realizada a uno de los líderes de Comité de Integración Social del Catatumbo -Cisca. Región que en estos momentos está viviendo la agudización del conflicto por la explotación de sus recursos naturales. En donde las empresas transnacionales juegan un papel importante, favorecidas por las políticas del gobierno colombiano y el accionar del ejército nacional.

- Cuéntenos un poco de la historia del proceso social y lo que está pasando en estos momentos en la región del Catatumbo

En la región del Catatumbo vivimos una serie de campesinos que llegamos a la región en búsqueda de trabajo, a través de un proceso de colonización. Estamos ubicados en la frontera con Venezuela. Nuestra región tiene un subsuelo rico en carbón y petróleo, se encuentra una gran biodiversidad y la mayor parte está atravesada por el río Catatumbo, principal afluente del lago de Maracaibo en la República Bolivariana de Venezuela. Es un territorio que compartimos campesinos y el pueblo originario de los Barí, indígenas que por todos los siglos han ocupado el territorio que hoy lo estrechan en un trabajo comunitario unido al de los campesinos, tanto en la producción de alimentos como en acciones de resistencia. Que nos permiten tanto al pueblo Barí como a los campesinos vivir en el territorio.

Por todo esto nace el Comité de Integración Social del Catatumbo -Cisca- que intenta construir una propuesta de permanencia en el territorio y de defensa de la vida, que integre de manera generalizada a todos los que habitamos en el Catatumbo profesores, trabajadores, obreros, campesinos, pueblo Barí, mujeres, niños, ancianos, para que sigamos con esta ilusión de seguir viviendo en el Catatumbo y oponernos a la intención del estado colombiano de sacar a la gente que habita la región para explotar sus recursos. Intención de desocupar la región para quedarse junto con las empresas transnacionales con las riquezas como el carbón y el petróleo, que ya enumerábamos pero también para implementar unos cultivos estratégicos como la palma aceitera, el cacao, el caucho, la higuerilla, que nos han estado ofertando pero que nosotros no hemos aceptado.

Hay una gran extensión de palma aceitera en el bajo Catatumbo, donde los paramilitares a partir de 1999 ejercieron un control territorial que hoy se refleja. Después de la “desmovilización” de los paramilitares en el 2004, se han implementado los cultivos de palma aceitera y se ha aumentado el interés de exploración y explotación de petróleo y carbón por parte de las empresas transnacionales y el gobierno colombiano. Hay una relación muy importante entre los paramilitares y lo que hoy se viene dando frente a la explotación de los recursos y cómo esta situación ha repercutido en la vida de los que habitamos esta región.

- ¿Cuál es la propuesta de su organización y cuál ha sido la respuesta del estado a estas exigencias y solicitudes que ustedes han presentado?

Estamos en una región abandonada por los gobiernos que no ha alcanzado los índices de desarrollo que dignamente merecemos todos los seres humanos. Este abandono se ha reflejado en unas pésimas vías para acceso a la región, no hay posibilidad de comercialización de los productos, hay aislamiento, negación del derecho a la educación, negación al derecho de la salud, al hablar de la vivienda es aún más marcada la imposibilidad de tener una vivienda digna. Por todo esto es que nosotros de manera organizada hemos empezado a construir una propuesta a la que hemos llamado Plan de Vida, donde las comunidades empezamos a reflexionar sobre qué es lo que queremos, lo que merecemos, cuáles son nuestros derechos y entender que hay un estado responsable por lo que nos pasa o nos deja de pasar. En ese sentido estamos con la participación de las comunidades, las veredas, el pueblo Barí y los campesinos construyendo un Plan de Vida, un plan para seguir permaneciendo en el territorio, para tener vida y vivir en el Catatumbo.

Sin embargo la propuesta del gobierno es de desconocimiento de todas las iniciativas de la región y nos han entregado una presencia militar. La única presencia del estado en esta región es la Brigada Móvil Nº 15 y la Brigada Nº 30, así mismo se nos ha anunciado que para el mes de noviembre empieza el funcionamiento de la Brigada Nº 21. Es decir, una fuerte militarización para una región habitada por unos 250.000 habitantes y conformada por 8 municipios. Esa oferta del estado que es la presencia militar, lo que le viene entregando a las comunidades es una serie de atropellos que se han venido incrementando a través de las ejecuciones extrajudiciales que en lo corrido del año han superado las 30. Son 30 muertos habitantes de la región, ajenos al conflicto armado, pero que son presentados por la fuerza militar como guerrilleros muertos en combate.

Nos preocupa la cifra y la manera como se ha atacado al campesino. Ya no podemos ir solos por los caminos porque en cualquier momento se arma una balacera y se reporta un guerrillero muerto en combate, cuando es un campesino que va con el mercado para su familia, que va sacando la cosecha o simplemente que está trabajando en su finca. Desde febrero de este año se ha venido presentando esta situación, ya que es una decisión sistemática de ejecutar a quienes habitamos esa región del Catatumbo.

Hay casos para enumerar. Eliécer Ortega en la región del Bobalí, en la Bogotana, es detenido por el ejército y posteriormente aparece en la morgue de Ocaña reportado como un guerrillero muerto en combate cuando es un campesino de la región. Carlos Daniel Martínez en la vereda de Santa Catalina del municipio de San Calixto, el ejército le llega a la casa, le encuentran solo, un señor cercano a los 50 años y en la mañana es asesinado, reportado como un guerrillero muerto en combate. Igualmente, con el caso de dos muchachos que fueron detenidos por el ejército, asesinados y arrojados al río Catatumbo, los cadáveres fueron encontrados en la parte baja del río. Esto puede continuar, son más de 30 los casos.

Esta es una preocupación muy grande que tenemos, porque los éxitos de las Brigadas del ejército se dan por matar campesinos y reportarlos como guerrilleros muertos en combate. Nosotros queremos expresar todo esto a la comunidad nacional e internacional porque lo que nos viene pasando es una decisión de acabar con la gente que habita en la región del Catatumbo. Nosotros sabemos del conflicto que se desarrolla en la región pero lo que exigimos es que se haga a un lado a la población civil, al no combatiente, a los campesinos, a los indígenas, a los que estamos en la región. Que se distinga en este conflicto. Nosotros lo único que tenemos es un pedazo de tierra para labrar, para levantar una familia. No estamos alzados en armas, no estamos diciendo nada distinto a querer estar en la región y a construir un proyecto de permanencia en el territorio.

El ejército nacional viene cometiendo este tipo de atrocidades contra la población, situación que ya la hemos denunciado a las instancias de gobierno, a la vicepresidencia de la república, al ministerio del interior, también le hemos dicho directamente a los comandantes de la Brigada. En el municipio de El Tarra la comunidad, los familiares de las víctimas, de quienes han sido ejecutados por el ejército le reclamaron este comportamiento al alto mando de la Brigada Móvil Nº 15.

Creemos que deben existir unos mecanismos para que el gobierno y el ejército colombiano entiendan que nosotros tenemos derecho como colombianos a habitar esta región y que se nos permita de manera tranquila vivir en el Catatumbo.

- Según la lectura que ustedes hacen de esta situación, ¿los atropellos que viene cometiendo el ejército a la población responden a la necesidad de reportar positivos, de mostrar resultados contra los grupos insurgentes o responden a una estrategia para agotar y desplazar a la población para los intereses que mencionaba de la extracción de carbón y petróleo, y de la implementación de monocultivos para la industria?

Las Brigadas del ejército se fundaron en la región bajo un pretexto, cuyo objetivo es librar una lucha contrainsurgente y de acabar con la presencia de guerrilla de la región. Sin embargo, creemos que por debajo de esa estrategia militar está la garantía para explotar los recursos mineros, energéticos, los recursos naturales de manera general en la región. Esa presencia militar les brinda seguridad a las empresas petroleras, a las transnacionales que están disponiendo todo lo pertinente para la explotación del carbón, a los que vienen sembrando la palma, a quienes quieren privatizar el agua, también ejercer una presencia en zona de frontera para controlar el proyecto de la República Bolivariana de Venezuela. Además es una estrategia desarrollada con la estigmatización de quienes vivimos en la región y acompañada del terror que viene sembrando el ejército nacional en todo el trasegar por la región del Catatumbo, vereda por vereda está diciendo que ya vienen las Águilas Negras.

Creemos que esa es una estrategia de terror que viene sembrando el ejército nacional para que los campesinos nos asustemos, para que nos desplacemos. En algunos casos el ejército directamente les ha dicho a campesinos “por qué no se van, por qué no salen de la región”. Es decir hay un interés de desocupar el territorio por cualquier forma, por la criminalización, la judicialización, las denticiones, los asesinatos, por la estrategia de terror, para que se desplace la gente. Todo esto está unido, si bien se libra una lucha contrainsurgente también quiere dar todas las condiciones de seguridad para que las empresas transnacionales exploten los recursos que tiene la región. Eso es lo que entendemos.

Ante todo ese horror que se viene sembrando, le pedimos a la comunidad nacional e internacional, que esté muy pendiente de nosotros, de nuestra situación porque nos matan y desplazan para tener un territorio. Un territorio que va a ser prácticamente arrasado, son 15 mil hectáreas del Catatumbo solicitadas para la explotación del carbón a cielo abierto. Eso va a ser un daño ecológico, va a acabar con la vida de la región, con la cultura de producción, pero también va a acabar muy seguramente con el pueblo Barí, que a pesar de estar por años llevado a los rincones del territorio, la última parte que les queda también va a ser amenazada por la explotación de los recursos energéticos.

- El pasado domingo 28 de octubre hubo elecciones administrativas en Colombia. El gobierno dice que todo se desarrolló dentro de la normalidad esperada, ¿ustedes qué opinan de esa situación?

En la propuesta de construcción de Plan de Vida venimos entendiendo también que es necesario participar de los escenarios democráticos, que la gente pueda elegir a sus gobernantes, que pueda participar del gobierno local, pero también que pueda contar con unos espacios de gobierno donde se sepa de la situación, de la crisis humanitaria que vive la región y por eso nos animamos a participar en las elecciones del 28 de octubre. La gente salió a votar desde temprano. Pero nos encontramos con una contradicción en lo que dice el gobierno -que las comunidades participen, consolidar la democracia- y lo que realmente ocurre. El domingo en las zonas de Honduras, Trinidad, Las Pitas y La Libertad, las tarjetas electorales solo llegaron después de las 10:00 de la mañana transportadas en helicóptero, obstaculizando la posibilidad de que la gente votara por el temor que tienen de que les disparen. Hecho que puso en riesgo el buen funcionamiento de las elecciones en esos puntos.

También ocurrió una práctica que nos deja muy inquietos. En Filo Gringo, municipio de El Tarra, cuando la gente se acercaba a votar a las mesas correspondientes, el ejército nacional les pedía la cédula y las confrontaban con unos listados, generando temor en la comunidad. Debido a los antecedentes de montajes que el mismo ejército ha hecho, al querer responsabilizar a la comunidad de sucesos y acciones en la que no ha participado. La gente tuvo miedo de que al revisar su cédula fuera detenida argumentando un montaje. Por esta razón, la comunidad de Filo Gringo que estaba preparada para votar decidió no participar. Es una forma de coacción al derecho democrático del voto.

En otra zona rural de El Carmen, donde funcionaba otra mesa de votación, el ejército le dijo a los electores que tenían la intención de respaldar al Polo Democrático Alternativo que no lo hicieran, que no votaran por un partido conformado por guerrilla, lo que generó también mucho terror.

Es decir que el ejército difundió miedo en la gente que apoyaba al Polo Democrático Alternativo y en general a todos los que tuvieron la iniciativa de participar en las elecciones. Hay que seguir avanzando en la participación democrática, en que la gente deje de lado la abstención y vaya a expresarse en las urnas.

El gobierno de Álvaro Uribe viene diciendo que en Colombia la democracia ha ido en aumento, nosotros los que habitamos no en las ciudades sino en el sector rural, estamos viviendo muy lejos de la posibilidad de una democracia real, donde el pueblo participe, porque hay una coacción en la libertad de expresión, en la libertad para escoger el partido político y en la libertad para determinar o para opinar quién debe gobernar al pueblo.

Quiero agradecerles por esta oportunidad que nos dan de entregarles nuestra voz y unirla a la voz de los pueblos del mundo para que sepan lo que ocurre en la región del Catatumbo. Aquí estamos construyendo resistencia, construyendo un proyecto de vida que nos permita permanecer en el territorio, que nos permita desarrollar nuestras familias y que nos permita también participar de la sociedad, que sepan que los habitantes del Catatumbo hacemos parte de la sociedad colombiana y eso es lo que reclamamos.

No somos el estorbo para el estado colombiano, no somos el obstáculo para las empresas transnacionales, lo único que queremos gritarle al mundo, a todos los pueblos, es que igual a como lo están haciendo ustedes nosotros desde aquí estamos aportando en lo que tenemos que hacer para que seamos tenidos en cuenta, para que seamos reconocidos como personas que habitamos en un territorio rico en recursos naturales, pero abandonado por el estado y lo poco que hemos conseguido ha sido producto de la autogestión, de las iniciativas de la comunidad. Lo mínimo que esperamos es que nos permitan habitar en estas apartadas regiones. Si bien al gobierno colombiano no le interesa la gente, sino los recursos, las riquezas del Catatumbo para aportar al enriquecimiento de las empresas transnacionales, a nosotros nos interesa la vida, para nosotros lo más importante es la vida desarrollada en armonía con la naturaleza.

Por ello, los indígenas y campesinos de la región del Catatumbo, reclamamos y exigimos al estado colombiano que nos respete la vida y respete la decisión de permanecer en el territorio. Pedimos también la solidaridad a todos los que nos pueden escuchar, nos pueden leer, los que saben que estamos construyendo la resistencia, que no se olviden de nosotros, que nos acompañen, que estén pendientes y que ayuden para que ustedes sean una voz nuestra en todos los escenarios por la defensa de la vida y la permanencia en el territorio.

Desde el Catatumbo un abrazo fraterno para todas y todos los hombres que están construyendo resistencia y condiciones de vida en el mundo.

Auteur: 
PASC

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