Projet Accompagnement Solidarité Colombie

El primer día de la Acción Humanitaria y Laboral a Puerto Gaitán es una aclaración de que la USO no ha firmado ningún acuerdo con Pacific Rubiales

11 Octubre 2011

La caravana de la Acción Humanitaria y Laboral salió hoy lunes 10 octubre de Bogotá a las 6:30 de la mañana hacia la zona petrolera del municipio de Puerto Gaitán explotada por la empresa canadiense Pacific Rubiales. Alrededor de 130 personas se embarcaron en Bogotá en tres buses rumbo al departamento del Meta, donde queda este municipio, a cuatro horas de la capital, Villavicencio, coordinadas por la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo (USO) y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

La caravana tiene el propósito principal de que miembros de organizaciones sociales nacionales e internacionales conozcan directamente las condiciones en las que trabajan unos 12.000 trabajadores en ese campo petrolero y que estos mismos han denunciado como de esclavitud. También persigue mostrar las exigencias de los demás sectores sociales de la región —como la inversión social en Puerto Gaitán fruto de los beneficios petroleros— ante las afectaciones que ha traído la industrial petrolera.

La caravana llegó a Villavicencio a las 11 de la mañana y se reunió con otras personas provenientes de otras regiones del país y con la población anfitriona. Allí llegaron trabajadores petroleros de Barrancabermeja y sindicalistas de Antioquia, estudiantes y otras personas jóvenes para completar un grupo de más de 200 personas en el parque Libertadores, frente a la antigua sede de la gobernación del Meta y debajo de un gran samán.

A las 11.30 comenzó un acto político introducido por el cantautor local Alexander Ávila en el que hablaron representantes de varias organizaciones acerca del sentido de la Acción Humanitaria y Laboral hacia Puerto Gaitán.

 

Intervenciones en Villavicencio

Martín Ravelo, dirigente nacional de la USO, expresó que el sentido de la caravana es que «el mundo conozca de manera directa a través de los medios alternativos cuál es la realidad de los trabajadores en condiciones de precariedad». También mencionó la «escasa voluntad de la empresa de superar el conflicto» cuya «última jugada fue inventarse un sindicato patronal» que es el que figura como firmante de acuerdos con Pacific Rubiales. Para Ravelo, el objetivo de la caravana hacia el campo petrolero es «dar un abrazo solidario a los más de 5.000 afiliados a la USO que están tercerizados en Campo Rubiales».

En el mismo sentido se expresó Moisés Barón, también dirigente nacional de la USO, que expresaba en la capital del Meta que «la USO lleva más de tres meses intentando llegar por solidaridad y dar un abrazo a los trabajadores». Denunció que la empresa ha usado «el boicot, el sabotaje y la represión» pero la Acción Humanitaria «romperá el bloqueo que la fuerza pública ha implementado a favor de la multinacional».

Por su lado Henry Jara, presidente de la USO en el departamento del Meta, explicó que quiere que los participantes de la caravana «miren con sus propios ojos que no se respeta la normatividad laboral colombiana y los acuerdos con la comunidad». También dijo que el gobierno nacional a través de su policía «ha dañado la paz en Puerto Gaitán ya que hace 20 días lanzaban desde el helicóptero gases y bombas aturdidoras a los manifestantes». Explicó que la alta producción de petróleo de Pacific Rubiales «es mucho dinero que no se ve en la inversión social ni en los salarios». A su vez, manifestó el deseo de que lo que se consiga en materia laboral en Pacific Rubiales se traslade al resto de empresas petroleras en Colombia.

Además de esto, Edwin Sánchez, trabajador de este campo petrolero que no ha vuelto a ser contratado por expresar su inconformidad y haberse afiliado a la USO, señaló que «nosotros venimos a vender nuestra fuerza de trabajo, pero no vendemos nuestra dignidad». (ver abajo)

 

Presencia de sindicatos y organizaciones

Varias subdirectivas regionales de la USO (Meta, Barrancabermeja y Bogotá) se hicieron presentes en Villavicencio, así como miembros de la junta directiva nacional. Hubo denuncias de la situación a la que la empresa Pacific Rubiales somete a las personas que allí laboran y de la campaña de desinformación que ha desatado la empresa en estos últimos días en la que afirma que ha llegado a acuerdos tanto con los trabajadores del campo petrolero como con la población de Puerto Gaitán para salir de la situación de conflicto. Las intervenciones de sindicalistas aclararon que lo hizo con un sindicato recientemente creado por la Pacific Rubiales llamado SINTRAPACIFIC. La USO admite que pudo haber existido esa negociación, pero al margen del conflicto y de las exigencias que han hecho los trabajadores.

Hubo manifestaciones de solidaridad de distintas organizaciones con los trabajadores de la petrolera. Entre los asistentes estaban delegados del equipo colombiano de la Federación Sindical Mundial, la Organización Colombiana de Pensionados, la Federación Internacional de Sindicatos de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas, la Escuela Sindical María Cano, la Asociación Nacional Sindical de Trabajadores y Servidores Públicos de la Salud, Seguridad Social, Integral y Servicios Complementarios de Colombia (ANTHOC), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el Sindicato de Trabajadores y Empleados de Servicios Públicos, Corporaciones Autónomas, Institutos Descentralizados y Territoriales de Colombia (SINTRAEMSDES) y estudiantes representados en organizaciones como la Red Camello de Villavicencio y el Colectivo Juvenil Trabajo y Libertad.

 

Llegada a Puerto Gaitán

La caravana llego a las siete de la noche al destino señalado para la fecha: Puerto Gaitán. Las personas foráneas que llegaron por diferentes medios ya superaban el número de 200 y fueron recibidas con entusiasmo y alegría por los habitantes de esta ciudad de los Llanos Orientales que se sentían acompañados en su lucha.

El día cerró con una marcha por las calles de este municipio en la que participaron cerca de 600 personas. La marcha exigía el cumplimiento de los acuerdos del mes de agosto fruto de las ocho mesas de negociación entre los que destacaba que los productos consumidos en Campo Rubiales fueran del comercio local o que la contratación de la empresa procediera de la población local. Algunas intervenciones de la marcha insistieron en que la caravana estaba haciendo historia y se esforzaría por llegar hasta el pozo petrolero a solidarizarse con los trabajadores.

Mañana martes tendrá lugar en Puerto Gaitán un Foro Petrolero y al día siguiente la caravana partirá rumbo al campamento de los trabajadores de la petrolera con la intención de llegar sea como sea a Campo Rubiales.

Fotos

de Sara G. Mendoza

no 1 Caravana en Villavicencio.

no 2  Henry Jara, presidente USO-Meta en  Villavicencio. Foto: Sara G . Mendeza

no 3 Llegada de la Caravana a Puerto Gaitán. Foto: Sara G . Mendeza

no 4  Caravana en Puerto Gaitán.


 

Edwin Sánchez, ex trabajador en Campo Rubiales: «Nosotros venimos a vender nuestra fuerza de trabajo, pero no nuestra dignidad»

Edwin Sánchez, trabajador boyacense de la contratista Ismocol en Campo Rubiales. Trabajó como esmerilador —ayudante técnico, preparador de superficies— desde el 20 de octubre de 2010 hasta que tras las protestas dejaron de renovarle el contrato ‘veintiochero’ (mensual) que tenía. Participa en la Acción Humanitaria y Laboral que pretende llegar a Campo Rubiales en Puerto Gaitán (Meta).

¿Cómo son las condiciones laborales en Campo Rubiales?

Las condiciones laborales y de convivencia en Rubiales son muy precarias aunque ahora están haciendo adecuaciones para mejorar eso. Veíamos que la fuerza pública dormía mejor que nosotros, que lo hacíamos en carpas donde se hacinaban 240 trabajadores sin ninguna privacidad y las baterías sanitarias eran malas. Nosotros venimos a vender nuestra fuerza de trabajo, pero no nuestra dignidad.

¿Cuáles son sus principales reivindicaciones?

Lo que más peleamos fue el sistema de contratación que, además de ser malo, desconoce los salarios o el transporte hasta allá. Las empresas manejan contratos de un mes, los llamados ‘veintiocheros’: trabaja 21 días y se va 7 para la casa sin saber si va a volver. Reclamamos salarios petroleros para una empresa que gana mucho dinero; el mínimo que pensamos que debe pagar la empresa es de 2,4 millones de pesos para el trabajador más barato.

¿Y cómo surgen las protestas?

Las protestas fueron espontáneas ya que los mismos compañeros veíamos el inconformismo de la gente, aunque no éramos capaces de hacer nada. Hasta que cuatro o cinco compañeros dijeron un día: «Toca hacer paro» y el 18 de julio se declaró la voz de paro.

¿Ha habido represalias por las protestas?

En Campo Rubiales éramos 14.000 y ahora hay 2.800 trabajadores. Dejan de renovar el contrato mes a mes, como en mi caso, o por avance de obra. Hay mucha gente a la que la tienen pagando un standby porque la empresa dice que no puede pagar a la gente hasta que no haya un acuerdo salarial satisfactorio.

¿Tienen contacto con la gente allá dentro?

Allá dentro la misma gente nos llama para preguntar cómo va la negociación o qué avances hay. No han perdido la comunicación y nunca nos han retirado el apoyo a quienes lideramos la protesta.

¿Tienen relación con otros trabajadores en el país?

En Rubiales hay diferentes empresas que operan en el resto del país y estamos tratando de unificar el movimiento para que sea para todas las empresas del Meta.

 

¿Usted exige que se acabe la colonización de los recursos?

En general siempre hemos pensado que Ecopetrol tiene el 65% del pozo petrolero, pero no se ha hecho presente en el campo. Con Ecopetrol habría más garantías porque es del Estado y la puede intervenir si hay alguna mala administración. Pero lo que sucede es que el Estado permite que una empresa multinacional haga lo que quiere.

¿Qué sentido tiene la caravana?

La caravana es muy importante para los trabajadores. Como a la USO no la dejan entrar al campo ya que Pacific ha hecho todo lo posible para que nunca llegue, que llegue toda esta gente sería una voz de aliento para sentir que los trabajadores no están solos y que el proceso va bien.

Hay que darle las gracias a estos espacios y que ojalá tengamos la oportunidad de poder demostrar a la opinión pública la verdadera problemática de Rubiales. Los medios de comunicación siempre han desvirtuado nuestro proceso llamándonos vándalos, pero la realidad es que todo esto surge por una conciencia social de que nos están maltratando y de que no estamos trabajando en las mejores condiciones.

 

Foto : Edwin Sánchez, ex trabajador de Campo Rubiales. Foto: Sara G. Mendeza

 

Autor: 
Notiagen

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